Segovia, 10 de octubre de 1383

Carta de Juan I prometiendo a la Villa de Madrid
no volver a enajenarla de la Corona Real


on Johan, por la gracia de Dios Rey de Castiella, de Toledo, de León, de Gallizia, de Seuilla, de Córdoua, de Murçia, de Jahén, del Algarbe, de Algezira e Señor de Lara e de Vizcaya e de Molina, al Concejo e los alcalles e alguazil de Madrit e a los caualleros e escuderos e omnes buenos que auedes de ver e ordenar fazienda del dicho Conçejo, salud e gracia. Sepades que viemos vna vuestra petición que nos enbiastes con Diego Ferrández de Madrit, nuestro vasallo, e Aluar Ferrández de Lago e Gonçalo Bermúdez e Johan Rodríguez, vuestros procuradores, en la cual petiçión nos enbiastes dezir que nos fizieran saber que nos que diéramos la dicha Villa de Madrit con su término al Rey de Armeña, e que esto que era en prejuizio vuestro e contra los priuilliejos que vos auedes de nos e de los Reyes onde nos venimos, por cuanto la dicha Villa sienpre fuera de la corona rreal, e que nos enbiáuades pedir merçed que vos quisiésemos guardar los dichos priuilliejos e franquezas que vos auíades en esta rrazón, e que quisiésemos que la dicha Villa que fuese sienpre de la nuestra corona rreal, segunt que sienpre fuera.

A esto vos rrespondemos que nos que diemos la dicha Villa al dicho Rey de Armeña, por quanto él vino a nos, a los nuestros Reynos, e a nos pedir ayuda, por cuanto él perdió su Reyno en defendimiento de la Santa Fe Católica, e diémosgela para en su vida con todas las rrentas e pechos e derechos que nos perteneçen de la dicha Villa e de su término.

Pero nuestra entención e nuestra merçed e voluntad fué e es que fallesçiendo el señorío del dicho Rey de Armeña de la dicha Villa e de su término, que luego e sienpre finque e sea la dicha Villa e su término de la nuestra corona rreal. E prometemos e juramos por la nuestra fe rreal, por nos e por el Infante Don Enrrique, mío fijo primero heredero, e por los que de nos e del vinieren, de nunca dar nin enajenar la dicha Villa, nin su término, nin parte dello a otra persona alguna que sea, así de los nuestros Regnos commo de fuera dellos, más que sea e finque sienpre de la nuestra corona rreal, commo mejor e más conplidamente lo sienpre fué e se contiene en las cartas e priuilliejos que en esta rrazón tenedes vos el dicho Conçejo.

E mandamos al dicho Infante e a los otros que de nos e del desçendieren, que vos non vayan nin pasen contra esto que nos juramos e prometemos, nin contra parte dello, en algún tienpo. E si contra ello o parte dallo nos o el dicho Infante o los que de nos e del desçendieren, diéremos o mandáremos dar algunas cartas o priuilliejos, mandamos que las obedezcades e non cunplades. E por ello que non cayades en pena alguna criminal nin çiuil, ca nos quitamos qualesquier penas que por la dicha rrazón cayésedes. E sobreseo mandamos a los nuestros chançelleres e notarios e escriuanos, e a los que están a la tabla de los nuestros sellos, que den al dicho Conçejo las cartas e priuilliejos que menester ouieren en esta rrazón, sin chançellería alguna.

Dada en la çibdad de Segouia, diez días de otubre, era de mill e quatroçientos e veynte e vn años.- Nos el Rey.»

MILLARES CARLO, Agustín: Documentos del Archivo General de la Villa de Madrid, 2ª serie, Tomo I, pp. 171-173. Madrid, Artes Gráficas Municipales, 1932.